Gracias por acompañarme y dejarme tu amistad y cariño

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jueves, 15 de abril de 2010

TODA UNA VIDA


La casa estaba en penumbras, solo podía vislumbrar a lo lejos su pequeña figura y por el chillar de las maderas del piso supuse que Jorgelina se encontraba en la sala en su mecedora, como solía hacerlo todas las noches durante un largo rato, sola con sus recuerdos, mirando fijamente la foto que sostiene entre sus manos, de una familia que tenía, pero que la ha olvidado.
Recuerdo claramente la tarde de verano que llegó, su cuerpecito delgado, la cabellera blanca y su vestido azul, pero lo que mas recuerdo es, la mirada triste que tenían esos inmensos ojos negros.
Juan y Marta, así se llamaban sus hijos, los que habían decidido traerla a éste hogar, acusando que ya no podía vivir sola y que ellos no estaban en condiciones de poder cuidarla en sus casas. Recuerdo muy bien cuando se despidieron y le decían “quédate tranquila que aquí vas a estar muy bien en compañía de personas de tú edad, nosotros vendremos seguido a verte y te traeremos a los chicos para que estén con vos ” lo único que atinó a hacer fue darles un beso y se dirigió a la sala.
Mientras despedía a sus hijos, pude observar la figura de Jorgelina asomando por el ventanal, cuando regresé la vi sentada en la mecedora que allí había. Me retiré a seguir con mis tareas.
Esa noche, antes de retirarme, me llegué hasta su habitación y tuvimos una larga charla, les puedo decir que era una mujer con muchos sentimientos y hablaba muy bien, me dijo algo que me dejo pensando, éstas fueron sus palabras “Ellos creen que acá no voy a estar sola, pero se equivocan, me acaban de arrancar del único lugar que me conectaba con la realidad, con mis cosas, mis recuerdos acá, Yo ya no soy Yo”, mientras que por su arrugado rostro corrían lágrimas de tristeza, traté de reconfortarla con palabras que sabía no la harían sentir mejor, le di un beso y me retire mientras ella se acostaba.
Cada mañana mientras toma el desayuno, la observado, noté que era distinta, ella trata de brindarse, ayudar a los demás, pero sobre todo se sentaba a escuchar atentamente lo que cada uno le quería contar, con el paso del tiempo llegué a conocerla, creía entender lo que estaba necesitando.
Había pasado un mes, cuando recibió la primer visita de su hijo Juan, la que duró solo cinco minutos, porque según él, tenía una importante reunión de trabajo, lo acompaño hasta la puerta y lo despidió con un beso diciéndole “ No te preocupes hijo se que estás muy ocupado pero igual has venido y te doy las gracias”. Al pasar junto a mi se sonrió y me murmuro por lo bajo “ la veo muy bien, pronto vendré a verla nuevamente” me dio las gracias y se marchó por el jardín, mientras ella lo observaba por el ventanal, luego se sentó en su mecedora.
El sábado por la mañana, mientras realizaba mis tareas en el parque del hogar, llegó Pedrito, el hijo menor de la cocinera de solo cinco años, lo llamé y le comente que le iba a presentar a una señora llamada Jorgelina a la que le gustaba contar historias que a él le agradaría escuchar. Los dos nos dirigimos hacia donde se encontraba ella y se quedaron charlando, se hicieron muy buenos amigos, Pedrito venía mucho más seguido porque había encontrado en Jorgelina alguien con quien compartir muy lindos momentos. Muchas veces los dos recorren el parque tomados de la mano. El lugar de encuentro para las historias es la sala, donde ella se sienta en la mecedora y el recostado en sus frágiles piernas escucha atentamente.
Los meses pasaban y aunque ella no me decía nada, yo sabía que extrañaba a sus hijos y nietos, pues sólo Juan había venido a verla y desde aquel día no regresó nunca más, su compañía inseparable son, la foto y Pedrito que le alegra sus largos días.
Era jueves por la tarde, cuando recibimos la noticia de que Pedrito había tenido un accidente mientras cruzaba la calle para llegar al hogar, una moto lo había atropellado y estaba grave en el hospital. No encontraba el nodo de decírselo a Jorgelina pues sabía que no le haría bien, pero tenía que hacerlo, ella lo estaba esperando como todos los días, me asombró su respuesta, quería que la llevara al hospital, ella lo cuidaría ya que su madre tenía que trabajar y no podría hacerlo, consulté con mis superiores, me dieron la autorización y así fue, cuidó de él mientras estuvo en el hospital.
Qué cosa...no? ¡Cómo es la vida!, ella cuidaba de un niño que sólo le había dado amor durante muy poco tiempo y ella que había dado amor toda su vida estaba sola.
Pasaron los días pero Pedrito no está bien, la madre decide marcharse a su provincia con sus hijos porque allí tendría más ayuda y podría darle los cuidados que requería.
La despedida de ellos dos fue muy triste, él había encontrado a una persona que le había enseñado muchas cosas y ella se había aferrado mucho a ese pequeño, que solo le dio amor y no pidió nada a cambio.
Haciendo memoria, hoy se cumplen tres años que se marchó, desde entonces Jorgelina siempre está sola y por las noches se sienta en su mecedora como esperando ¿quién sabe qué o a quién? con la foto y las cartas de Pedrito entre sus manos, que con solo sus ocho años le manda dos carta por mes desde Jujuy su provincia natal, contándole como está y diciéndole que la quería y extrañaba mucho.
Sus hijos vienen muy de vez en cuando a verla, de los nietos ni hablar, pero en su alma sigue sintiendo amor por ellos, se refleja en sus ojos cuando mira la foto.
Bueno mejor voy a acostarla es muy tarde, me encamino a la sala y prendo la luz, si, era ella, allí está con la foto y sus cartas, un frío me corre por el cuerpo, la mecedora ya no se hamaca, en su rostro hay paz, se quedó dormida para nunca más despertar.
Se llevó con ella el recuerdo de una familia que tuvo y el amor desinteresado de un niño.

RECUERDA SIEMPRE QUE ELLOS TE HAN DADO LA VIDA, HOY NOS TOCA ACOMPAÑARLOS A NOSOTROS

4 comentarios:

Abuela Ciber dijo...

Tristisimo pero real.

Aunque ahora damos más batalla antes que nos internen ja ja!!!

Cariños

Luz_ de_Luna dijo...

Gracias a Dios Abu que es así
Yo hablo de los qeu viven en esos lugares
Hace años que pertenezco a un grupo de adopción de abuelos, justamente de esos que viven en esos lugares y están solos, lo que viví y vi no se lo deseo ni a mi peor enemigo, lo que dicen, hacen, es de no creer, pero bueno, cada cual con su conciencia, verdad?.
Mi tarea es cumplida, mi primer abuela ya esta en un mejor lugar, juntito a su Dios
Gracias por regalarme parte de su tiempo y sus palabras
Doy gracias a Dios que hoy no es tan así, que las mentes han ido cambiando y se valoran más
Un besote gigante a su corazón y mucha luz
Mónica

Graciela dijo...

HOLA MONI CUENTO MUY VEROSÍMIL Y TRISTE, AUNQUE NOS RESULTE CRUEL ES REAL. NO SÉ PORQUE SIEMPRE TENGO EL SUEÑO DE IR A UN HOGAR DE ANCIANOS A LEERLES CUENTOS O POESÍAS A LOS ANCIANOS QUE ESTÁN EN ALGUNO DE ESOS LUGARES. SÉ QUE ALGÚN DÍA LOGRARÉ HACERLO. UN ABRAZO-GRA

Luz_ de_Luna dijo...

Gra, si te gusta hacelo, ellos te dan todo y no ven otra cosa que el cariño que les das, pero preparate para ver lo qeu en realidad los rodea y te cuentan, eso si no es nada bonito y vos no podes hacer nada
Te quiero
Besos y mil gracias por venir
Monica