Gracias por acompañarme y dejarme tu amistad y cariño

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miércoles, 21 de abril de 2010

EL VIAJE (Final)



Tengo que reconocer que tenía miedo, pero si eso al menos por un rato me hacía olvidar de todo, quería experimentarlo.

Agarré el vaso y me lo tomé de un trago, me ardía la garganta y el estomago me quemaba, mis entrañas eran un revoltijo, comenzamos a reírnos sin parar, su voz era más pausada cuando me dijo que nos fuéramos de allí, que ella tenía un lugar mucho más tranquilo donde terminar el viaje.

Nos levantamos, salió delante, yo la seguí, mi cuerpo estaba inestable, tenía frío pero transpiraba, ella se adelantó unos pasos, abrió la puerta y salimos. Fumábamos otro cigarrillo mientras me guiaba el camino. Me costaba tener los ojos abiertos, me pesaban.

Caminábamos por una calle angosta, oscura y mal oliente, los tachos de basura estaban desparramados, un perro destrozaba a un gato, la sangre le corría entre los dientes, lo dejó en el suelo y dirigió su mirada a mí, su cara se transformó en la de un lobo hambriento mostrándome sus colmillos, me devoraba con esos ojos rojizos. Corrí hasta alcanzarla, le conté lo que había visto y ella simplemente echo a reírse y siguió caminando. Entramos en un pasaje, fuerte música se escapaba por las deterioradas ventanas de los viejos conventillos, un harapiento sentado en una escalera vomitaba su borrachera, una mujer en la puerta de su casa a media luz lucía su ya venido a menos cuerpo casi desnudo y al final, maderas desordenadas hacían de puerta de algún lugar oculto. Comenzamos a retirarlas hasta dejar simplemente un agujero por donde podíamos pasar, lo hicimos pero las tachas de mi camisa se engancharon con algo desgarrando la manga casi en su totalidad, igual seguí. Era un lugar frío, húmedo, impregnado por un olor nauseabundo, muebles arrumbados por todas partes y a lo lejos se escuchaban gotas de agua que caían de alguna grita pausadamente.

Este es el lugar, me dijo, aquí vengo a terminar mi viaje. Nos sentamos y seguimos charlando mientras el cigarrillo y el gotear del agua eran nuestras únicas compañías. Mi cabeza comenzaba a darme vueltas y ella se había quedado dormida, ahora no sentía frío, sino calor y mis ojos se resistían a permanecer abiertos. Ratas comenzaban a subir por sus inmóviles piernas, metiendo sus finas patas en los agujeros de las medias negras caladas como escalando para llegar a su meta.

Colgaban de su pollera balanceándose como en un columpio, mi cuerpo flotaba en una nube de humo entumecido, mi boca seca, pastosa, sedienta, mientras mis ojos trataban de seguir mirando como las ratas desarmando lentamente la figura de esa mujer, pedazos de cabellos, trozos de carne choreado sangre trasladaban sus bocas hasta algún lugar perdido en la profunda oscuridad del desolado lugar. Sensaciones encontradas estaban en mí, por momentos sentía asco pero también disfrutaba del espectáculo.

De un rincón unos ojos me observaban, una mano acariciaba mi frente, todo sin cuerpo, vagando en el aire, el brazo me quemaba y un hormigueo lo recorría, pasé mi mano sobre él y observo como sangre y gusanos corren por entre mis dedos, una arcada salió de mi boca. Enfrente sólo quedaban los huesos y unos que otros pedazos de carne aferrados a ellos de algo que en algún momento fue una mujer.

Quedé en blanco por unos instantes, la imagen de un hombre sin rostro apareció, cuchillo en mano, clavándolo incesantemente en algo que no podía ver, la sangre saltaba por todos lados, no podía distinguir nada todo era borroso, lejano, sin sentido.

No recuerdo más nada. Se los juro.

Hasta que desperté tirado en esa esquina cubierto de sangre.

Luego caminé entre tropezones y caídas hasta llegar a mi casa. Todo estaba en silencio, tenía frío, entré, las luces estaban encendidas, me extrañó, fui al comedor, había sangre por todos lados, mi madre tirada en la alfombra apuñalada, mi padre a su lado, el puñal clavado en su espalda y huellas de zapatillas que escapan por el ventanal, no sabía que hacer y volví al lugar a donde la mujer me había llevado, no existía, una inmensa galería había allí, fui al bar y pregunté por ella, nadie decía conocerla.

Nada tenía sentido.

Y ahora ustedes me dicen que las huellas de las zapatillas son las mías.

8 comentarios:

Rosa Iglesias dijo...

Mónica, te leo boquiabierta...Fascinante relato que cautiva cunato más te adentras en él...
Vaya, negri, me ha encantado

Una lectura atractiva, fuerte, durísima pero con un trazo de belleza con sabor a Mónica Suhurt..

Enhorabuena amiga mía...Suspense hasta EL FINAL

Te quiero

Ro

Luz_ de_Luna dijo...

Hola Rosi!!
Que bueno qeu creas eso, que así hayas sentido, me da gusto
Gracias negrita por estar siempre a mi lado, en las malas es donde se ven los amigos de verdad y tu lo eres
Ie quiero mucho
Un besote de luz a ese corazón tristón
Monica

zarina dijo...

has escrito un texto que muy bien combina explicaciones sobre principios del comportamiento respecto de la sexualidad a la vez que va dando argumento al relato, haciéndolo más ameno. Me ha gustado.
Cariños, querida amiga.
Amalia

Persis dijo...

¡Muy bueno! Felicitaciones!!!

Graciela dijo...

Hola Moni, qué puedo decir de tus cuentos, me dejó así sin palabras...Buenísimo, dotado de una descripción maravillosa, de un sentimiento que llega bien adentro, lograste crear la atmósfera perfecta, me trasladé a cada uno de esos lugares, pude ver a los personajes, la sangre, las ratas, las huellas de la zapatillas. Qué más se puede decir de un cuento, lograste todo lo que un lector quiere al estar frente a una historia. Perfecto al por mayor. Me encantó tu narrración. Felicitaciones amiga. Un abrazo enorme-Gra

Luz_ de_Luna dijo...

Zarina, que placer verte en mi Morada
Gracias por el tiempo que me has regalado
Un beso de luz
Monica

Luz_ de_Luna dijo...

Persis, mil gracias por haberme dejado tus palabras
Un abrazo de luz
Monica

Luz_ de_Luna dijo...

GUAU!! todo eso negri, que bonito, no voy a salir por la puerta de ancha.
Gracias Gra, me alegra que hayan sido de tu agrado, muy poquitos fueron publicados por su extensión, pero acá puedo ir poniendolos de apoquito a todos
Gracias , besos de luz para vos
Monica