Gracias por acompañarme y dejarme tu amistad y cariño

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lunes, 10 de mayo de 2010

LA OTRA CARA



Dos amigas que hace mucho tiempo que no se ven, (creo que la última vez tenían veinte años), se encuentran para charlar a solas y eligen una tarde de otoño, fría y lluviosa para encontrarse en una de las viejas confiterías de San Telmo, tienen mucho que decirse, cosa buenas, malas y todo el tiempo que deseen para hacerlo.

- ¡Hola Mirta!, ¿Cómo estás tanto tiempo?.

- ¡Hola Susi!, Bien y vos ¿ Qué contás de nuevo?.

- Qué día nos tocó, que lástima. Comenta Susi.

- Cuánto hace que no nos sentamos a solas tranquilas para contarnos nuestras cosas.

- ¿ Qué hora tenés?, Mirta

- Las tres y cuarto, ¿ por?.

- Nada, nada, ¿Pedimos un café?

- Sí, dale Susi, el mío con crema por favor. Tengo tantas cosas que contarte, pasó tanto tiempo – le dice Mirta, con entusiasmo de comenzar la charla.

- ¡Mozo!.

- Si señoras, buenas tardes, ¿qué se van a servir?.

- Por favor, dos cafés, uno con crema..

- Muy bien, enseguida se los alcanzo

A fuera llueve torrencialmente, la gente corre buscando refugio donde pueda, la confitería se llena de jóvenes que salen de la facultad, ahora el silencio es invadido por risas y charlas en voz alta, el ruido al arrastrar las sillas para pasarlas de un lado a otro tapa la música que hasta el momento se escuchaba suavemente.

- Bueno, tenemos tiempo, ¿Quién de las dos comienza a contar?

- Querés, comienzo yo Susi. Mi vida no fue muy linda, me casé, no pude tener hijos y eso influenció mucho en el matrimonio. Hace tres años que me separé de Matías, así se llamaba, la cosa no andaba, desde ya hacía mucho tiempo yo sabía que él tenía otra mujer, la cual le había dado un hijo y eso provocó la separación definitiva, vivo sola, en un departamento que me compre con lo que me toco de la famosa repartición de vienes y sigo trabajando en el mismo lugar desde hace veinte años.

- Hoy el día está triste y para males la lluvia ésta me tiene loca de los nervios. Odío los días así.

- No importa aquí adentro se está bien y pensa que estamos juntas, como hace mucho tiempo no lo estamos. ¿Sigo contándote?

- ¡Si ¡ ¡si! Seguí, no me hagas caso, escucho.

El relato de Mirta es interrumpido por el mozo que les trae los cafés.

- Perdón señoras, sus cafés, ¿ el de crema para quién?.

- Para mí, gracias, contestó Mirta.

- Bueno, no se como empezar, hace un año conocí a un hombre, fue un día que estaba haciendo la cola para pagar un impuesto, la cajera se había ido porque tenía un problema con la caja y nos pidió que esperáramos un ratito, que enseguida venía, mientras nos pusimos a charlar, me pareció encantador, sincero, me invitó un café y como yo tenía que hacer tiempo para entrar al trabajo, acepté, la charla se había hecho muy amena y quedamos en vernos otro día, así es que llevamos un año.

- Sabes, el sábado pasado fui al cine a ver ” El hijo de la novia”, es un peliculón, tenés que ir a verla.

Mirta la mira extrañada, no entendía que era lo que pasaba, estaba contándole sus cosas y ella parecía no prestarle ninguna atención, pero siguió igual, en algún momento se engancharía a escucharla.

- Es abogado, tiene cuarenta y cinco años, la semana pasada me llevó al cine y a cenar, fue una velada inolvidable, luego fuimos a casa y por primera vez se quedó casi hasta la madrugada.

- Luis se caso en Estados Unidos, ¿sabías?, la chica es encantadora, es de Canadá, trabaja para el gobierno. La semana pasada recibí carta de ellos invitándome a que vaya a pasar un mes con ellos y que tienen una noticia para darme.

- Si, me enteré por Isabel, me lo contó hace unos días, cuando

. charlamos por teléfono. ¿Te sigo contando?.

- Si, estoy distraída pero te escucho perfectamente, seguí.

La lluvia caía ahora más suave, el agua acumulada en las calles corría ligera llevando con ella los papeles que la ensuciaban dejándolas limpias por poco tiempo, las marquesinas de los teatros comienzan a encenderse. La confitería está quedando silenciosa y la nueva melodía se infiltra entre las pocas mesas ocupadas. Una pareja tomada de las manos se mira a los ojos prodigándose amor. Mientras Mirta trata de seguir con la conversación.

- Se llama Pedro, está por separarse, no se lleva bien con su mujer, no quise preguntarle mucho, habla muy poco de ella, tiene dos hijos ya grandes, uno casado hace poco y otra más chica que estudia.

- ¿Cómo está Andréa?, la hija de tu hermana, hace tanto que no se nada, a ella la veía de vez en cuando, debe de estar grande la muñeca, ¿se casó?, ¿tiene novio?.

Mirta seguía contándole como ella le había dicho, sin prestar atención a las contestaciones sin sentido que Susi le daba.

- El sábado pasado, mientras ella se entretenía con un juego de canasta, nos fuimos hasta el Tigre, pasamos todo el día juntos, hacía mucho que no la pasaba tan bien, me comentó, luego me dejó en casa, no se pudo quedar porque tenía que pasarla a buscar a ella por la casa de una amiga.

Parecía el juego del teléfono descompuesto, Mirta quería contarle las cosas a Susi como habían pasado, pero ella parecía que no quería entrar en la conversación a la cual Mirta trataba de llevar. Se iba por las ramas, no escuchaba ni contestaba, se estaba convirtiendo en un absurdo ir y venir de palabras sin sentido.

- Susi, ¿te pasa algo?.

- No, ¿por qué?, estoy escuchándote atentamente lo que me contás.

- ¿Querés otro café?.

- Si, dale, ¿ seguís sin fumar?, te acordas, en casa fumábamos todos y a vos te molestaba.

- Nunca fumé, te sigo contando...

- Espera, espera, ¿qué hora tenés?

- ¿Qué tenés con la hora?, las cuatro y media.

- Ya tiene que estar por llegar.

- ¿Quién? Susi.

- Una amiga, quedó en traerme unos papeles.

Mirta llama al mozo.

- Mozo, otros dos cafés por favor.

- Enseguida se los traigo, señora

- ¿Te sigo contando?.

- Sigue lloviendo tan fuerte, no me gusta. No tengo más ganas de escuchar nada, me perdonas, ando mal y mi cabeza está en otra cosa, en estos momentos.

- ¿Queres contarme vos lo que te está pasando?, yo te sigo contando después, porque algo te pasa, no me gusta que estés así.

- No, quédate tranquila, ya te darás cuenta, pero igual no es nada. Ahí viene mí amiga.

- Buenas tardes, ¿ cómo están?.

- Todo bien, te presento a Mirta, mi amiga de la infancia.

- Encantada Mirta, te traje los papeles Susi.

- Gracias.

- Bueno, las dejo, tengo que seguir trabajando, hasta luego Mirta, nos vemos Susi.

El mozo les trajo los cafés, Susi sin darse cuenta le puso tres veces azúcar y prendió un cigarrillo, Mirta creía que había dejado de fumar, las manos les temblaban, tenía una mirada muy triste, mira el sobre que recién le habían traído una y otra vez, sin saber que hacer con él, lo deja en un costado y toma el café, Mirta hace lo mismo, pero no sabe qué decir, el comportamiento de Susi la tiene preocupada, cuando ve que toma el sobre y se lo alcanza diciéndole.

- Toma Mirta, llévaselos a Pablo, son los papeles del divorcio.




4 comentarios:

Rosa Iglesias dijo...

La vida te da sorpresas
Soooorpresas te da la vida ...ay Dios¡¡¡

Jajajajaja...Muy bueno negrita..Me encantó..Suspense hasta el final

Un abrazo mi nena

Te quiero

Ro

Luz_ de_Luna dijo...

Gracias negrita por haber llegado y regalarme tu alegria
Me gusta saberte bien
Yo sigo sin mi computadora
Te quiero mucho
Besos de luz a tu corazón
Tu amiga
Monica

Graciela dijo...

Hola Moni muy bueno, suspenso hasta el final, no sabía que podía pasarle a Susy, mientras leía pensaba que ese sobre podía tener malas noticias acerca de una enfermedad, pero...no, ja. Me gustó mucho. Un abrazo-Gra

Luz_ de_Luna dijo...

Jajajja, gracias Gra por estar presente, sigo intentando y aprendiendo
besos de luz para ti
Monica